A primeira fotografia de Hitler

E quem é este menino, nos seus cueirinhos?
Olha, mas é o Adolfinho, o filho dos Hitler!
Talvez venha a ser doutor em leis?
Ou tenor da ópera de Viena?
E de quem é esta mãozinha, esta orelhinha, estes olhinhos, o narizito?]
De quem é a barriguinha cheia de leite? Ninguém sabe.
Virá a ser tipógrafo, médico, comerciante, sacerdote?
E até onde o levarão estes airosos pezinhos, até onde?
Até à horta, à escola, à oficina, à boda
com a filha do presidente da câmara, talvez?

Anjinho, amorzinho, tesouro, coração,
quando há um ano veio ao mundo,
não faltaram sinais no céu e na terra:
um sol de primavera, gerânios nas janelas,
música de realejo ao portão,
um presságio favorável envolto em fino papel cor de rosa.
Antes do parto, a mãe teve um sonho profético:
ver uma pomba em sonhos – são boas novas;
apanhá-la nas mãos – chegará alguém há muito aguardado.
Toc toc, quem é? Assim bate o coração do Adolfinho.

Chupeta, fralda, babete, guizo,
graças a Deus o menino é são, batamos na madeira,
parece-se com os pais, com um gatinho no cesto,
com todos os meninos nos álbuns de família.
Ah, não vamos agora pôr-nos a chorar, pois não?
Olha o passarinho, olha, o fotógrafo vai soltá-lo.
Estúdios Klinger, rua Graben, Braunen.
Braunen não é uma grande cidade, mas é decente,
com sólidas empresas, vizinhos amistosos,
cheiro a bolo fintado e a sabonete.
Não se ouvem os latidos dos cães nem os passos do destino.
O professor de história curva o pescoço
e boceja sobre os seus cadernos.

Wislawa Szymborska, Polónia, 1923
tradução de Soledade Santos, a partir da versão de Gerardo Beltrán e Abel A. Murcia

PRIMERA FOTOGRAFÍA DE HITLER

¿Y quién es este niño con su camisita?
Pero ¡si es Adolfito, el hijo de los Hitler!
¿Tal vez llegue a ser un doctor en leyes?
¿O quizá tenor en la ópera de Viena?
¿De quién es esta manita, de quién la orejita, el ojito, la naricita?
¿De quién la barriguita llena de leche? ¿No se sabe todavía?
¿De un impresor, de un médico, de un comerciante, de un cura?
¿A dónde irán estos graciosos piecitos, a dónde?
¿A la huerta, a la escuela, a la oficina, a la boda
tal vez con la hija del alcalde?

Cielito, angelito, corazoncito, amorcito,
cuando hace un año vino al mundo,
no faltaron señales en cielo y en la tierra:
un sol de primavera, geranios en las ventanas,
música de organillo en el patio,
un presagio favorable envuelto en un fino papel de color rosa.
Antes del parto, su madre tuvo un sueño profético:
ver una paloma en sueños, será una buena noticia;
capturarla, llegará un visitante largamente esperado.
Toc, toc, quién es, así late el corazón de Adolfito.

Chupete, pañal , babero, sonaja,
el niño, gracias a Dios, está sano, toquemos madera,
se parece a los padres, al gatito en el cesto,
a los niños de todos los demás álbumes de familia.
Ah, no nos pondremos a llorar ahora, ¿verdad?,
mira, mira, el pajarito, ahora mismo lo suelta el fotógrafo.
Atelier Klinger, Grabenstrasse, Braunen,
y Braunen no es una muy grande, pero es una digna ciudad,
sólidas empresas, amistosos vecinos,
olor a pastel de levadura y a jabón de lavar.
No se oye el aullido de los perros, ni los pasos del destino.
El maestro de la historia se afloja el cuello
y bosteza encima de los cuadernos.

Wislawa Szymborska

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